En una entrada previa de este mismo blog, os hemos proporcionado un diccionario de los sueños. No obstante, esta forma de interpretación onírica está muy vinculada al simbolismo de Freud, Jung, y otros autores que se han empecinado en ver algo trascendente en las cosas más cotidianas o irrelevantes.
La interpretación de un sueño pasa, sin embargo, por conocer el significado emocional que tiene el sueño para nosotros mismos. No importa tanto que en nuestro sueño aparezca o no un pájaro; como el hecho de que en el sueño nos hemos sentido libres. Igualmente podríamos haber sentido esa libertad en un sueño que nada tenga que ver con pájaros. Podermos haber soñado con gatos o incluso con una cárcel y sentirnos libres igualmente.
Basándonos en esta idea, vamos a analizar un sueño bastante común.
"Soñé que estaba en casa preparándome para ir a clase. Tenía un examen muy importante y no podía llegar tarde. Pero todo parecía estar en mi contra, hiciese lo que hiciese, surgían un montón de pequeñeces que me impedían avanzar: no sonó el despertador, no encontraba la ropa, mi madre me pedía ayuda para cualquier cosa con urgencia, las llaves no aparecían... Una vez que logré salir de casa, me costaba dar cada paso, las piernas me pesaban y no conseguía avanzar, el camino parecía no acabar nunca..."
Si es esto lo que sentimos en nuestra ensoñación, probablemente algo hay en nuestra vida sobre lo que consideramos que no tenemos control, y que nos impide alcanzar un objetivo que consideramos importante.
Lo que queremos decir es que da igual qué o quienes aparecen en nuestro sueño. Probablemente, se han colado ahí simplemente por haber pensado en ellos en el momento de quedarnos dormidos. Lo que nos indica el significado es nuestro propio sentimiento.

